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Hoy recibí en consulta un tema que me parece interesante comentarles, se trata de una persona que quiere cambiar su nombre, específicamente su primer y único nombre o prenombre. No es la primera vez que me consultan sobre el tema, cada quien con diferentes motivos, algunos porque simplemente no les gusta su nombre, otros porque ya no quieren tener el apellido que han llevado toda su vida por miles de motivos, otros porque su nombre les ocasiona demasiados problemas, burlas, comentarios desagradables, etc; sin embargo, es la primera vez que escucho un caso en el que sí podría ser posible reclamar judicialmente el cambio de nombre.

 

En primer lugar, debo aclarar unos puntos previos, el nombre -el cual incluye tanto el prenombre y los apellidos- constituye un derecho -e incluso un deber- reconocido no sólo por los tratados internacionales sino que además posee reconocimiento en nuestro derecho interno como se expresa en el art. 19° de nuestro código civil peruano. Por lo tanto, todos tenemos derecho a contar con un nombre debidamente inscrito, debiendo resaltar que así no concurra alguno de los padres para la respectiva inscripción, esta no podrá ser denegada -y lo resalto porque he tenido consultas al respecto-; e, incluso, tiene derecho al nombre el recién nacido de padres desconocidos. En resumen, no puede negarse el nombre a nadie y por ninguna circunstancia.

Más allá de temas legales y análisis doctrinarios y jurisprudenciales que puedan existir sobre este tema, en la practica se presentan situaciones comunes por las cuales muchas personas no están contentas con su nombre, algunas porque simplemente no les gusta, puede tratarse de nombres muy simples y comunes pero que a determinada persona puede no gustarle; existen otros casos mas complejos como los que provienen de la titularidad del nombre que posee un homónimo lo cual puede ocasionar graves problemas al titular u otro caso en el que el nombre ocasiona realmente un deterioro en la personalidad, un nombre que realmente puede afectar el desenvolvimiento normal de la persona dentro de la sociedad debido a que su configuración podría resultar denigrante, por ser un nombre ridículo o extravagante, con lo cual la persona podría convertirse en sujeto de burlas y hasta tratos discriminatorios.

No voy a dar ejemplos de nombres que podrían resultar ofensivos o denigrantes para la persona porque considero que cada caso es personal y único, cada persona puede tener una apreciación distinta y desenvolverse en determinadas circunstancias que conviertan la titularidad de ese nombre en particular en un real problema para el desarrollo de su vida diaria.

El caso que les comentaba en un inicio guarda relación con esto último, ya que, esta persona ha sido sujeto de al parecer comentarios denigrantes relacionados con su origen, apoyados en la relación que tiene con sus características físicas y trabajo. No era necesario que me preste mayor explicación de las circunstancias por las cuales desea cambiar su nombre, pero me refirió en varias oportunidades que había tenido muchos problemas en el trabajo.

A fin de no transgredir la privacidad que existe entre abogado y patrocinado prefiero no dar mayores detalles de este caso.

Regresando al tema legal si bien es cierto que la ley no permite el cambio de nombre, es también cierto que admite el cambio por motivos justificados, tema que la doctrina y la jurisprudencia se han encargado de complementar al señalar que uno de esos casos se presenta cuando el nombre resulta denigrante o que afecta el desenvolvimiento normal del individuo. Claro esta que -y esto siempre se lo resalto a mis clientes- quedará a criterio del juez la decisión final, en este caso, tendremos que convencer realmente al juez que el nombre de esta persona le causa un problema serio. No esta demás recalcar que el cambio de nombre es oponible, es decir, cualquier persona podrá impugnar el cambio de nombre cuando se considere perjudicado con el mismo.

Son muchos los casos en que los padres, en forma muchas veces irresponsable y en otras ingenuamente, deciden el nombre de sus hijos sin medir las posibles consecuencias que esto pueda tener en un futuro. Actualmente existe en nuestra legislación la prohibición de inscripción de personas con nombres que puedan "por sí mismos o en combinación con los apellidos resulten extravagantes, ridículos, irreverentes, contrarios a la dignidad o al honor de la persona, así como al orden público o a las buenas costumbres, que expresen o signifiquen tendencias ideológicas, políticas o filosóficas, que susciten equívocos respecto del sexo de la persona a quien se pretende poner, o apellidos como prenombres." (Art. 33 del Reglamento Inscripciones del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil DS N.° 015-98-PCM), esto al menos trae solución a este problemas para las futuras generaciones; sin embargo, deja el problema abierto para aquellos que fueron inscritos antes de la entrada en vigencia de la referida ley.

De otro lado, la legislación no es muy clara con respecto a este tema, no establece supuestos o causales precisas por las cuales se pueda solicitar el cambio de nombre, por ello -como mencioné- es que debemos acudir a los precedentes sentados por resoluciones judiciales previas sobre el tema o a la doctrina; pero mas allá de los problemas sustantivos existen además problemas procesales, ya que, ante el vacío de la ley existe divergencia de criterios por parte de los jueces acerca de la vía por la cual se debe acudir, algunos opinan que debe seguir la misma vía que establece el Código Procesal Civil para la rectificación de nombre y otros que se debe tramitar como proceso no contencioso ante la vía civil; considero que la mas adecuada es la vía especializada en lo civil debido a las características y muchas veces complejidad del tema.

Finalmente, el cambio de nombre en principio no esta permitido en nuestra legislación, sólo podrá efectuarse un cambio de nombre basado en una resolución judicial para lo cual habrá que probar justificadamente la razón por la cual se solicita el cambio conforme a lo explicado líneas arriba.

Espero no haberlos aburrido en este post pero he tenido muchas consultas sobre este tema y me parece interesante, claro esta que el presente esta lejos de ser un trabajo de investigación sobre el tema del derecho al nombre. Incluso este caso es sólo uno de los se pueden presentar en la aplicación practica, existen otros como los problemas que se generan el nombre cuando existe cambio de sexo (Ver Sent. recaída en el exp. n.° 2273-2005-HC/TC).

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